Hace ya dos años que un buen amigo me regaló por mi cumpleaños El desembarco de Alah, pero son tantos los libros que tengo pendientes de leer que no ha sido hasta hace unos días que me dispuse a empezarlo.

No había oído hablar de él, pero por el título pude adivinar que se trataba de una novela ambientada en la invasión del Islam en tierras españolas. Tengo que decir que acerté sólo en parte.

Desembarco de Alah

Sinopsis: A inicios del siglo VIII las verdaderas guerras comienzan mucho antes de empuñar un arma. La corte visigoda es un avispero de intrigas amorosas y políticas. Entonces todo se trastorna ante la llegada de Tariq ibn Ziyad y sus bereberes, que desean el fabuloso tesoro de Alarico. De batalla en batalla, a través de un mundo que se derrumba, el conde Pelagio tratará de salvar a la reina que ama en secreto, aunque para ello tenga que perder el alma y el honor. Sin embargo, ¿deseará ella ser salvada o preferirá casarse con el walí del nuevo Al-Ándalus?

Como reza la sinopsis, las guerras comienzan mucho antes de empuñar un arma. El desembarco de Alah se remonta a varios años de la invasión para contarnos la historia de Pelayo, del Rey Roderico y la Reina Eguilona, la historia de la Cava, que da nombre a un bello rincón de Toledo… Y lo cuenta con tanta verdad que es difícil imaginar que las cosas sucedieran de otra manera.

Es un libro cargado de curiosidades históricas, una de ellas hace referencia al origen de la expresión cometer un craso error. Es una de estas novelas que me gustan a mí porque, incluso antes de terminarla, hace que salgas corriendo a buscar la verdadera historia de sus personajes.

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