Me he apuntado a un concurso de novela romántica. Tengo cuatro meses para escribir algo decente de entre 200 y 500 páginas. No sé si lo conseguiré, pero creo que ponerme una fecha límite es la única forma de que me ponga seria con esto. El otro día leía De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami, y decía que para ser un buen escritor hace falta talento, concentración y constancia. No sé si tengo talento, porque todavía no he escrito nada, pero desde luego no tengo constancia y me cuesta mucho concentrarme, supongo que tendré que trabajar estos aspectos.

La novela romántica no es que sea mi género favorito, pero no creo que se me de mal del todo. Me gustan las historias de amor muy intensas, aunque no sé si seré capaz de crear esa atmósfera donde sólo importa la persona amada. Tampoco escribo esto con una intención de ganar el concurso, anda que no habrá gente que sepa escribir mejor que yo. El objetivo de todo esto es coger una rutina de escritura, ya veremos después si este es el género que va conmigo o si me resulta más sencillo escribir otra cosa. De momento, todos los días 10 páginas de novela romántica (todavía no tengo título, así que no se como hacer referencia a mi escrito). Tengo que decir que de los 11 días que llevamos de año sólo he cumplido con el propósito tres. Me pongo la excusa de que han sido días de estar con la familia… ya sabes. Pero desde hoy se acabaron las disculpas.

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