Antes de ponerme a escribir la siguiente entrada de este diario he echado un ojo a la anterior, esa en la que me proponía escribir, por lo menos, media hora al día. Bien, tengo que decir que no lo cumplí. Empecé y me mantuve firme durante unos días, pero en cuanto la historia en la que escribía empezó a aburrirme lo dejé. Lo sé, soy débil. Así que, aquí estoy otra vez, prometiéndome a mí misma que esta vez será la definitiva. Con otra historia a medio pensar en la cabeza y algunas páginas escritas ya. Me decían, los que sí cumplen sus propósitos, que para escribir algo que merezca la pena hay que escribir muchas tonterías primero, pues bien mi “algo que merezca la pena” debe ya de estar cerca porque líneas que no valen para nada me sobran.

Como siempre, gracias por escuchar mis quejas, voy a ver si cumplo con mis 2.000 palabras, ese es el nuevo reto, de hoy.

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