Hace ya un par de años que leí La isla de las Tres Sirenas, pero ha sido hace unos días que lo he encontrado entre mis cajones y he pensado en rescatarlo, entre otras cosas, para devolvérselo a su dueña.

No había oído hablar de este libro antes pero en unas vacaciones con mi prima, en las que hablamos de muchísimas cosas, me comentó que era uno de sus libros favoritos. No hizo falta más recomendación, en cuanto llegamos a casa, aprovechando que somos vecinas de portal, me lo pasó.

La isla de las Tres Sirenas

A pesar de esa buena crítica, fue al segundo intento que La isla de las Tres Sirenas me enganchó. Su prosa tan descriptiva y la letra minúscula que tiene la edición que leí hicieron que me diera un poco de pereza pasar de las primeras páginas. La experiencia me ha enseñado que, muchas veces, hay que tener un poco de paciencia con los libros, así que yo la tuve y, ahora, me alegro de ello.

La isla de las Tres Sirenas cuenta el viaje que un grupo de diez etnólogos hace a unas perdidas islas de la Polinesia para estudiar a un tribu que lleva más de 200 años sin tener contacto con la civilización. La cultura que los científicos encuentran al llegar es una mezcla entre, antiguos ritos y creencias indígenas y un experimento de sociedad ideal llevado a cabo por un inglés que acabó, por casualidad, en aquellas remotas tierras.

Como es de esperar, el choque entre las costumbres de la sociedad norteamericana y la sociedad de aquellas islas es enorme, máxime si se tiene en cuenta que la novela esta ambientada hacia la mitad del siglo XX, cuando el sexo era un tema tabú en el mundo civilizado, algo que en las Tres Sirenas no comprenden. Los nativos de estas islas viven el sexo como algo, no sólo natural, sino necesario para completar la felicidad del ser humano, hablan de ellos sin tapujos y no lo esconden a las personas más jóvenes. Este choque de culturas tiene como resultado un sinfín de situaciones cómicas y dramáticas que dan mucho que pensar sobre los convencionalismos sobre los que se fundamenta nuestra educación y nuestras costumbres sexuales.

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